

Después de 14 jornadas de espera, la alegría finalmente encontró a Querétaro Femenil. En una noche cargada de tensión en el Estadio Corregidora, el equipo queretano logró una victoria sufrida pero liberadora (2-1) frente a las Bravas de Juárez, desatando un cúmulo de emociones contenidas.
El silbatazo final no solo marcó el fin de la mala racha, también abrió paso a los abrazos, las sonrisas y hasta las lágrimas. Las jugadoras, que habían insistido semana tras semana sin recompensa, por fin vieron reflejado su esfuerzo en el marcador y en la tabla, dejando atrás el último lugar.
La escena más emotiva tuvo como protagonista a Marta Alemany. La guardameta española se vistió de heroína al atajar un penal en los minutos finales, evitando el empate y asegurando los tres puntos. Tras la jugada, el desahogo fue inevitable: rompió en llanto mientras sus compañeras corrían a abrazarla, conscientes de que su intervención había cambiado la historia del partido.
Las imágenes del festejo reflejaron más que una victoria: mostraron la unión de un equipo que nunca dejó de creer, incluso en los momentos más complicados. En Querétaro, la noche terminó con alivio… y con esperanza renovada.